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El Dakar suspendido por Al Qaeda

Se escucharon algunos aplausos. Después Ettienne Lavigne recogió sus papeles, paró en seco y, mirando al auditorio, se cuadró y se despidió, con un saludo militar, de los participantes del Dakar que ya no lo eran. Entonces algunos lloraron, otros se lamentaron y todos se quedaron sin las ilusiones de un año, con los sueños rotos de una vida.

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Eran las 12:30 de la mañana en el Centro Cultural de Belén, en Lisboa, y mientras la organización de la carrera más dura, famosa y arriesgada del mundo decidía suspender esta edición, en África se escuchaba un grito desgarrador pidiendo ayuda. El continente olvidado al que esta prueba de esfuerzo y superación rescataba para el recuerdo al comienzo de cada año se queda esta vez en un lugar escondido de la memoria. El terrorismo golpea al deporte, a la aventura y a leyenda. Muchos africanos viven del Dakar, ayuda humanitaria de los equipos, mucho dinero que llega donde no lo hay ni lo habrá nunca, carreteras, aeropuertos, infraestructuras nuevas y personas que llegan a un lugar renovado, fascinante y vuelven para contarlo.

Eso no pasará este año en África y muchos eran los que desde Portugal miraban más allá del mar con angustia. La noticia que nadie podía creer en la caravana del raid se produjo con la intención última de evitar que los titulares de los periódicos hubiesen sido mucho peores en el viaje por Mauritania. A las diez y media de la mañana el rumor se iba vistiendo de realidad, pero sólo unos pocos lo sabían, después los equipos fueron verificando la información y las caras se volvieron de color gris. El Dakar se suspendía en su totalidad por primera vez, precisamente en la edición del trigésimo aniversario.

El Dakar se suspende por primera vez en una historia que muchos auguran termina aquí. Es una encrucijada, lo que exista a partir de ahora no será el Dakar, será parecido, seguro que habrá dunas y dureza y los sueños volverán a los corazones, pero el Dakar que conocimos no regresará. Las alternativas se sucedían en los cerebros de pilotos, mecánicos, periodistas y aficionados, se habla de Brasil, de Argentina, de los países del Este, de Mongolia o China, incluso de volver a África en Libia, Túnez o Egipto. Pero el Lago Rosa, el anhelo de todos los que consideran esta prueba una leyenda, se ve muy lejos en el pensamiento de los dakarianos. Un Dakar en América del Sur se vislumbra en el horizonte y el Patagonia-Atacama es una base sobre la que ASO trabaja desde hace tiempo.

Las presiones del gobierno francés han sido muy fuertes en los últimos cuatro días y se intensificaron en las horas previas a la toma de la decisión final. Después de las palabras del portavoz del gobierno francés, el ministro de asuntos exteriores de Nicolas Sarkozy también se pronunció en contra del paso del raid por Mauritania y una vez conocida la suspensión alabó la integridad de la organización: “Creo que los organizadores han elegido la seguridad y saludo su valor”.

Pese a todo, Bernard Kouchner, el titular de la diplomacia gala negó, como no podía ser de otra manera, indicaciones a Amaury Sport Organization (ASO) para la supresión de la prueba. Las causas de este sorprendente suceso se encuentran en un atentado contra una familia de turistas franceses en la Nochebuena del año que acabamos de dejar atrás. Cuatro ciudadanos galos murieron, entre ellos dos niños, y el padre resultó herido, a manos de bárbaros que les desvalijaron. Se pensó en bandidos del desierto, pero finalmente la policía mauritana comprobó que la autoría correspondía al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, una cédula de Al Qaeda que aboga por implantar el islamismo radical en el país.

Sin embargo, según ha podido saber AS, los asesinos están ya identificados, localizados y alguno detenido por las autoridades mauritanas. No obstante, la propia Al Qaeda, en uno de sus maléficos comunicados, amenazaba con atentar contra todos los franceses que viajasen a Mauritania. Esa circunstancia, y las informaciones de los servicios secretos de Francia confirmando el peligro real de ataques con lanzamisiles contra los vehículos, han hecho que finalmente la organización tomase una postura excepcional.

Daño irreparable.
Mientras, Mauritania, país que a partir de ahora se queda sin una importante inyección económica y cuya imagen internacional aparece dañada para siempre, no entiende la decisión adoptada por ASO. “Ningún elemento nuevo puede justificar las preocupaciones expresadas por los organizadores franceses de la ASO. Hemos tomado todas las medidas para garantizar que la prueba transcurra sin incidentes”, explicó el ministro de asuntos exteriores mauritano, Babah Sidi Abadía. Y es que en África la decisión no se entiende y preocupa sobremanera.

La hija del presidente de Senegal, Sidnely Wade, que iba a participar en la carrera junto a Vanina Ickx, estaba igualmente consternada: “El terrorismo está haciendo mucho daño a África y esta noticia es mala para la competición, para el deporte y para todos los que estamos aquí, pero sobre todo para África. En Senegal hay gente en la calle protestando por este suceso, perjudica los intereses de mucha gente allí”.

Y es que es la primera vez que el terrorismo consigue cancelar una prueba deportiva de dos semanas con la historia y con la repercusión internacional del Dakar. Ahora se abre el futuro y nadie sabe lo que ocurrirá, pero ayer en Lisboa los llantos por el sueño perdido se unían al grito de un continente herido.

Via | As.com

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