El justiciero (Death Wish)

En la década de los setenta fue cuando empezó a tener más relevancia la figura del justiciero urbano, siendo uno de sus ejemplos más notorios el personaje de Punisher (el Castigador) de los comics Marvel, el cual ha gozado de tres películas y una serie. También en aquella década fue cuando este estilo de personaje quedó marcado para bastantes con los rasgos de Charles Bronson, justiciero emblemático que además de en la original (que es la que genera el presente remake) tuvo hasta cuatro secuelas. He de admitir que tengo un vago recuerdo de algunas de las mismas, cuando las disfruté siendo pequeño en sus pases televisivos, pero como el recurso del justiciero urbano siempre ha tenido su público, lo que Bronson se puede decir que “comenzó” lo han seguido a través de las décadas múltiples ejemplos más, siendo uno de los más recientes el Bryan Mills encarnado por Liam Neeson en la trilogia de Venganza (y luego aprovechado por el citado actor en otros títulos con premisas más o menos similares)

Partiendo de que en una película como esta las novedades brillan por su ausencia (máxime si uno ya está experto en eso de ver a justicieros de todo tipo impartiendo su ley), el resultado final será disfrutable para el espectador en proporción a la afición del mismo por este tipo de films que bien podrían considerarse un subgénero en si mismos. Y no lleva a engaños porque el Paul Kersey que hereda en este remake Bruce Willis bien podría haber tenido los rasgos de Nicolas Cage o ese previamente citado Liam Neeson, por poner dos ejemplos.

Como uno ya está curtido en esto de los justicieros urbanos, la presentación inicial de la vida de nuestro particular héroe, antes de que se vea obligado a impartir su ley, resulta previsible aunque en ningún momento molesta, probablemente por la solvente Elisabeth Shue, que es la actriz que encarna a su esposa en la ficción y que consigue que nos llegue a importar algo su destino (aunque sea lo mínimo) No se puede decir lo mismo del personaje al que encarna Vincent D’Onofrio, que sería un hermano de nuestro protagonista cuya mayor función a lo largo del relato es el momento en el que le hará valorar al justiciero Willis la solvencia de lo que está llevando a cabo, lo cual podría haber sido perfectamente extrapolado a algún secundario y así eliminar de la ecuación a un personaje que parece tener una importancia que nunca se concreta en nada (si bien es de nuevo un buen actor quien consigue hacerlo más o menos tolerable, incluso pese a ser aun más esquemático que el propio protagonista)

El trabajo como director de Eli Roth en el presente remake se antoja aceptable para el tipo de producto que es, aunque en algunos casos un tanto curioso a la hora de mostrar (o no) la violencia. Con eso me vengo a referir a que el resultado final del asalto al hogar de Kersey se soluciona fuera de plano con dos disparos que parecen sellar el destino de los personajes que ejercen de víctimas, pese a insinuarse una hipotética violación que nunca se lleva a cabo, mientras que con los malos (todos muy esquemáticos) no hay problema en mostrar sangre e incluso en el caso del que se situa en un garaje, toda una porno-tortura con aplastamiento final que deja al espectador un tanto confundido, ya que hay cierta contradicción entre el usual consumidor de títulos de este subgénero (que lo aceptará) frente a un Willis que por siempre será John McClane, lo que hará añorar a otros, siendo ese actor el protagonista, el humor negro y sarcástico que lo hizo emblemático en la saga Jungla de Cristal.

De todas maneras este remake tiene algunos apuntes curiosos, como el hecho de que nuestro justiciero aprenda de armas mediante tutoriales de Youtube, o la facilidad ya sabida con la que circulan las armas de fuego por el territorio americano, que llega a un punto algo sarcástico cuando nuestro héroe intenta en inicio adquirir alguna, lo que le llevará a una tienda en la que una dependienta sexy le intenta venderle algo incluso acudiendo al más ridículo tono patriótico. Aún así se puede notar cierta ambigüedad porque si bien ese momento podría interpretarse como una crítica hacia la facilidad con la que se pueden comprar armas en Estados Unidos, la misma esencia de esta película defiende y justifica el hecho de ir armado por la vida. Pero si uno se abstiene de juzgar lo necesario o no de una película así en un momento en que sucesivas matanzas han llevado a parte de la población americana a plantearse el tema de la facilidad para tener allí un arma, lo que nos queda es un remake innecesario y poco novedoso, aunque funcional dentro de este subgénero de justicieros urbanos.

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  • FICHA TÉCNICA y SINOPSIS en IMDB (en inglés) y FilmAffinity (en español)
  • FECHA DE ESTRENO EN ESPAÑA: 29 de marzo de 2018
  • Galeria de posters por este enlace.
  • LO MEJOR: Asumida dentro del subgénero de los justicieros urbanos, sería un ejemplo más (y al menos no del todo despreciable) a sumar a la larga lista que ha habido en las últimas décadas.
  • LO PEOR: Lo esquemático del planteamiento hace que el personaje de Willis pudiera ser intercambiable sin problemas por cualquier otro actor como Nicolas Cage o Liam Neeson, aparte de que lo que hace cuatro décadas era más o menos novedoso ahora resulta bastante manido.

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