El hijo (Brightburn)

Vivimos una gran época dorada en cuanto a adaptaciones de comics de superhéroes, ya que más allá de la variable calidad de cada una de ellas, sin duda alguna hay tantas opciones para escoger (tanto en la gran como en la pequeña pantalla) que uno se siente desbordado. Pero al igual que ocurre en las viñetas, dentro de este género la «voz cantante» parecen llevarla Marvel y DC (si bien de una forma más acertada la primera que la segunda, al menos hasta el momento) lo que deja con la sensación de que la mayoría de ellas están cortadas por un mismo «patrón», variando tan solo meros detalles según las características de cada superhéroe (o grupo de ellos) Por eso se agradecen películas como El hijo (cuyo título original es Brightburn), que nos acerca al popular género de justicieros enmascarados desde una óptica más terrorífica, tomando como base al que podriamos denominar como el superhéroe más básico y primordial de todos: Superman.

Por todos es conocido el origen del citado kryptoniano: con un planeta al borde de la extinción fue enviado en un cohete hacia la Tierra, donde la familia Kent (que le puso de nombre Clark) le inculcó todos esos buenos valores de los que empezó a hacer gala cuando comenzó a actuar como su alter-ego Superman. En esa «realidad» todo fue bastante bien, pero imaginemos por un instante que las cosas se hubiesen torcido y que en vez de crearse al superhéroe primordial lo que saliese de ahi fuera un villano con todas las de la ley. Pues bien, ESO es lo que es esta El hijo (Brightburn): la versión tenebrosa de un hipotético Superman.

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Hellboy (2019)

Hay cosas en esta vida que uno no entiende, pero las dos entregas de Hellboy hechas por Guillermo del Toro eran dos ejemplos de correcta adaptación sobre la obra de Mike Mignola en la que se basa. Aunque también puede ser que el responsable de La forma del agua tiene una cierta sensibilidad hacia las criaturas fantásticas que pueblan toda su filmografía que resulta muy dificil de igualar. La cuestión es que este innecesario reboot o remake de Hellboy resulta ser tan malo como las previsiones auguraban, de tal manera que no me extraña su merecido descalabro en la taquilla americana. De hecho este gran despropósito no creo que lo salvara ni ese exceso de violencia que se supone que le han quitado a esta versión que se estrena por estas tierras, ya que se nota mucho esos momentos en los que han metido tijeretazos, pero poco importa cuando en si todo el conjunto es defectuoso.

¿De verdad era ESTO necesario y no ese Hellboy 3 de Guillermo del Toro que continuara lo que dejó sugerido al final de la segunda cinta de este personaje? Como ya he dicho en multitud de veces con otros casos similares, una buena adaptación sería aquella que te provoca interesarte por el producto en el que esta basada, y desde luego dudo mucho que alguien descubra los comics de este personaje mediante este film, porque el hecho de tener elementos que pueden recordar a las viñetas, no implica que los mismos estén utilizados de una forma acertada. En manos de Guillermo del Toro había algo de dignidad, pero Neil Marshall lo sustituye por un tono molesto y cafre.

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