El lector [The Reader] [Crítica]

The Reader (El lector) (Stephen Daldry,2008)

Un secreto guardado con cariño, y una realidad desgarradora. The Reader está articulado en tríptico a la manera de flash-backs/flash-forwards girando en torno a los recuerdos del quincuagenario Michael Berg (Ralph Fiennes), que vuelve con una dulce melancolía a sus primeras emociones sexuales y su primer, tal vez único amor. En la Alemania de posguerra, a los 15 años, Michael, joven adolescente de buena familia, había descubierto los placeres sensuales con una encantadora mujer, Hanna Schmitz (Kate Winslet), humilde y autoritaria, que le pasa de 20 años. Un romance secreto y fugaz que no durará más que un verano, un secreto guardado con celo que Michael callará a sus cercanos. Unos años más tarde, sus destinos se volverán a cruzar en el proceso de Hanna Schmitz donde Michael, entonces estudiante de derecho, descubre con estupor y dolor el pasado de su tierno amor cuando era guardiana de las SS en los campos de concentración.

The Reader es un drama romántico que se apoya torpemente en el pasado desgarrador que consume a la generación alemana de la posguerra, convertida en juez implacable de las atrocidades cometidas por sus antecesores. Hanna Schmitz encarna este «pecado alemán». Culpable de haber tomado parte fríamente de la Solución Final en el contexto de su trabajo, a esta joven frágil y humilde se le presenta sobre todo como víctima de su analfabetismo. La película sólo trata superficialmente este tema que todavía atormenta a la sociedad alemana contemporánea, lo cual es una lástima ya que, evitando profundizar en los sentimientos de Michael durante el proceso, pierde en intensidad dramática. Si incluso dentro de toda lógica es fácil imaginar el dilema que vive el joven, no se llega a apreciar del todo. Stephen Daldry nos tenía acostumbrados con su famoso Billy Elliot a caracterizar los personajes en el contexto de su comunidad, tratando hábilmente sus aspiraciones, temores y voluntades. Aquí, todo o casi se queda en una veleidad.

Por fortuna, la película se salva por su trama romántica. La obsesión de Michael por Hannah a partir del momento de su encuentro, las sesiones de lectura apasionadas, sus riñas rezuman una ternura desbordante y esta cierta curiosidad despertada entre ellos. Así, se entra con placer en la intimidad de esta pareja insólita y a la vez tan inconveniente para su época. En mi opinión, la última parte de la película es la más hermosa, narrando con mucha habilidad el reencuentro – ¡a distancia! – de los protagonistas, mientras Hanna cumple su pena de prisión.

Entonces, ¿merecía Kate Winslet el Oscar a mejor actriz por este papel? En mi opinión, no más que Meryl Streep, particularmente convincente en La Duda (Doubt). Aunque es cierto que Kate Winslet interpreta con talento un papel que se encuentra en las antípodas del de la joven mujer frívola, ligera e ingenua que tanto ha desempeñado en Titanic, ¡Olvídate de mí! (Eternal Sunshine of the Spotless Mind) o Vacaciones (The Holiday).

Por Juanita Pied

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